En esta extraña victrola resuena una interminable canción que solo se puede pausar pero siempre empieza de nuevo, esta canción llena de locura y dolor resuena intensamente en un insaciable corazón que busca exhaustivamente un alegre tango para revivir su igualdad; cruel corazón codicioso  que hurto su alegre tango, robándose a si mismo lo más importante, mientras sus cansadas piernas se abren paso entre el humo de un habano que le recuerda que el insaciable sonido de su imperdonable pecado retumba al son de sus pasos en su culpable corazón; ese sonido lo llevara a la locura, una locura que lo obligara a quedarse solo porque en su corazón no deja de llamar a su pecado; por ello sus oídos y su boca arderán mientras se abre paso en la pista junto a su pareja para moverse al ritmo de este codicioso tango.

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